Aunque suene contradictorio, numerosos estudios han demostrado que el salario no es el principal factor motivador para los trabajadores, de hecho, está por debajo de las 3 cosas que mantienen motivados a los trabajadores.

Si bien la remuneración más popular es el salario, no es la única forma de compensar a los trabajadores por sus servicios, hay muchos factores de motivación que influyen más en el rendimiento y el comportamiento de las personas en una organización.

El trabajo es un hecho social que ha guiado indiscutiblemente la evolución del hombre, nos ha hecho evolucionar tanto el lenguaje, como en relaciones sociales y culturalmente no podemos imaginar a la raza humana desvinculada del trabajo.

Sin embargo, aunque nos pagan por trabajar, no es la única recompensa que recibimos y es considerado ‘’el menos importante’’ por muchos autores.

El salario no es un agente demasiado motivador porque la satisfacción por un aumento de salario o un salario ostentoso puede llegar a ser efímera, una vez la persona se acostumbra al estatus de su poder adquisitivo, entonces tenderá a necesitar más y a perder su emoción por recibir más dinero.

Esto no quiere decir que se descuide la compensación monetaria de los trabajadores, al contrario, hay que mantenerla de tal forma que las personas puedan mantener su nivel de calidad de vida y mejorarlo, nunca disminuirlo, de hecho es ilegal en muchos países del mundo.

Si el dinero no es el principal motivador de las personas, entonces ¿Qué los motiva?

Hay varios aspectos no monetarios que mantienen motivadas a las personas en el trabajo, uno de ellos y quizás el principal es la naturaleza del hombre; el hombre es un ser social por naturaleza, así que necesita de la compañía y la colaboración de otros individuos y esas relaciones interpersonales son un factor fuerte para estar motivado.

Recordemos lo que sentimos cuando tenemos gran empatía con nuestro equipo de trabajo y las relaciones van más allá de las de mero trabajo, es agradable ¿no? Sentir que somos parte de un conjunto de personas que al igual que nosotros tienen objetivos, valores y de alguna u otra manera nos identificamos recíprocamente.

Muchos han conocido al amor de su vida en el trabajo o han forjado grandes amistades que duran para toda la vida, por ejemplo.

El hecho de sentirse útil, de desarrollarse y dignificarse como persona es un agente motivador porque mantiene a las personas en constante actividad, da una razón de ser y motivos para superarse y mejorar cada día, por supuesto, la realidad nos muestra que no todo es perfecto y naturalmente, nuestro ánimo oscila y no siempre estará en su tope, sin embargo, la sensación de sentirse útil, de obtener resultados es un agente motivador.

Las personas quieren sentir que se valora su trabajo, se valoran sus conocimientos y son reconocidos por ellos tanto por sus similares como superiores, es un incentivo que hará que las personas se sientan reconocidas, de tal forma que mantengan y/o aumenten la calidad de su trabajo sea cual sea el área en que se desenvuelvan.

Las actividades recreativas dentro de las empresas no deberían verse como tiempo de ocio, al contrario, es una gran oportunidad para desarrollar relaciones afectivas entre los trabajadores, además, sienten que la empresa se preocupa por su desarrollo integral, esta es una percepción de que se les trata como personas y no como máquinas o números.

Como ejemplos de estas actividades, pueden ser las deportivas, que además tienen una función de identificación con la empresa, las personas sienten que forman parte de algo, parte de una organización y desarrollan el sentido de pertenencia para con la misma, de tal forma que terminan sintiendo gran afecto por su empresa y sus compañeros.

Como incentivos no monetarios por un buen desempeño laboral,   muchas empresas regalan viajes familiares, becas para desarrollo profesional y otras actividades que están enfocadas en el crecimiento y el disfrute de los trabajadores, que se ganan un reconocimiento por un buen desempeño.

Este tipo de recompensas generará competencia sana dentro de la organización y mantendrá a las personas en una onda de hacer mejor las cosas.

En conclusión, lo que se puede lograr con todos los aspectos que hemos mencionado en este post, es que las personas ‘’quieran ir a trabajar’’ y no ‘’tengan que ir a trabajar’’, la meta es que se sientan parte de la empresa y que aumente su calidad de vida laboral.

Los empresarios debemos preocuparnos por el desarrollo integral de nuestros colaboradores, canalizando las herramientas correctas podemos lograr incentivar a nuestros trabajadores a hacerlo mejor y ayudarlos a sentirse bien dentro de la organización.

La mejor inversión en estos tiempos es en nuestros colaboradores, si ellos están contentos se desempeñarán mejor, disminuyen los accidentes laborales, los ambientes de trabajo tóxicos y recuerda: Los trabajadores contentos se preocuparán por que los clientes también lo estén.

Escrito por: Jorge Estaba.