¿Cómo conocemos el fracaso? ¿Sabemos manejar el temido fracaso? 

Si tienes miedo a fracasar, quieres hacerte amigo de los riesgos y seguir luchando para ser exitoso, entonces estás en el lugar correcto ¿Recuerdas a Tomas Alva Edison? Sí, él fue una prueba de que nadie fracasa en la vida, solamente se van descubriendo maneras que ”no funcionan”.

La constancia, disciplina y aprender a tomar riesgos, hicieron de Tomas Alva Edison uno de los más célebres inventores de toda la historia de la humanidad. El cambió el mundo… Imaginen, sin Alva Edison quizás el bombillo de tu lámpara no estuviera allí.

Este personaje, solía decir lo siguiente: ”mi genialidad es el resultado de 1% de inspiración y 99% de sudor y trabajo duro”. He allí la primera enseñanza que nos deja este gran emprendedor. Sin trabajo duro, no hay resultados…. Esto no quiere decir que nos convirtamos en workaholics, pero mejor empecemos a trabajar en lo nuestro.

La vida de Tomas Alva Edison, se basó prácticamente en seguir intentándolo a pesar de todas las adversidades e intentos fallidos hasta que al fin lograba acertar y disfrutar del éxito. Durante su carrera como inventor, Alva Edison patentó más de 1.000 inventos propios y mejoró otros que ya existían.

Entre sus inventos más destacados, se encuentran la bombilla eléctrica, el micrófono, el gramófono, los auriculares y la batería alcalina… ¿Te imaginas que no existieran? Claro, si Tomas Alva Edison se hubiera considerado un fracasado, pues, no disfrutaríamos de ningún objeto que hemos mencionado.

Del fracaso al éxito hay un solo paso, este se llama perseverancia, tomando en cuenta que no funcionó, pero solamente por esta vez…

También enfrentó adversidades…

Aunque muchos no lo crean, la educación escolar de Alva Edison, no fue la más deseada, ni siquiera fue el estudiante más destacado, si destacaba, pero porque sus maestros decían que ”no servía para nada”. Su mamá era maestra y asumió la formación de Tomas en su casa, ella le inculcó el sentido de la curiosidad y la experimentación.

Cuando aún era un niño, instaló un laboratorio de experimentos en su casa, allí ponía en práctica pruebas químicas que leía en un manual, luego se interesó por la física y los experimentos eléctricos. Fue en ese laboratorio en donde creó el telégrafo, una herramienta que ha influenciado todos los medios de comunicación que utilizamos actualmente.

Nuestro personaje también inventó, entre otras cosas, una impresora de acciones para la bolsa de valores de Nueva York. Llevó su nuevo invento a la compañía bursátil, el precio que tenía en mente era de 3.000$ pero decidió que inicialmente, su cliente hiciera una oferta, que fue de 40.000$, a lo que el inventor aceptó de inmediato.

Con el dinero recibido, hizo inversiones en su laboratorio, convirtiéndolo en uno de los laboratorios de inventos más equipados para esa época. Su empresa se llamó: Fábrica de Inventos de Todo Tipo y su política era que cada 10 días iba a producir un invento nuevo para uso cotidiano. Pero cada 6 meses generaría un súper invento.

Tomas Alva Edison, se equivocó infinitas veces mientras patentaba sus inventos, sin embargo, nunca se dio por vencido y veía las equivocaciones como un paso más cerca del éxito, de hecho, una vez le preguntaron que si no se frustraba con tantos fracasos, a lo cual respondió:

”¿Cuáles fracasos? todo lo que he hecho es descubrir diez mil maneras que no funcionan, pero cada intento me lleva un paso más cerca del éxito”. 

A pesar de que nuestro personaje no fue un científico al estilo de Copérnico o Galileo Galilei, cambió el rumbo del mundo, inventó cosas que cambiaron la forma de ser de la humanidad, una vez más les preguntamos: ¿Se imaginan viviendo sin bombillas eléctricas?.

Durante su carrera, asumió infinitos riesgos y se enfrentó a muchas formas que ” no funcionaban”, pero aprendió de esos errores para mejorar poco a poco hasta lograr lo que realmente quería.

No tuvo miedo de utilizar sus recursos porque si bien ganó fortunas con sus invenciones, también las tiró por la borda en repetidas ocasiones para seguir creando cosas.

No tengas miedo de asumir riesgos, no huyas tampoco de las equivocaciones porque de ellas aprendemos a acercarnos un poco más hacia el éxito que tanto deseamos. Si Tomas Alva Edison no se hubiera equivocado y corregido todas las veces que lo hizo, posiblemente no estuvieras leyendo sobre él en este momento.

A partir de hoy puedes empezar a cambiar varios hábitos y crear esquemas mentales que busquen oportunidades en donde los demás ven problemas, que vean otra forma de mejorar cuando otros se sienten fracasados.

El único fracaso verdadero es no intentarlo o darse por vencido.

Como siempre, esperamos que nuestra información te ayude a abrir la mente y ser más ambicioso para crecer personal y profesionalmente.

Escritor por: Jorge Estaba.