Desde hace relativamente poco tiempo, se le comenzó a dar importancia a la motivación de los trabajadores dentro de las empresas.

Uno de los aspectos más destacados es la motivación que tienen las personas para hacer lo que hacen. No es lo mismo ir al trabajo para ”tener que hacer tareas” a ir al trabajo para realizarse profesionalmente y crecer como persona.

Una persona que ”tiene que ir a trabajar” no va a desempeñarse como otro que ”quiere ir a trabajar” porque sus motivaciones son diferentes, de hecho se puede observar muchas veces que la motivación para asistir a la organización es nula.

Una de las teorías más importantes de la motivación fue propuesta por David McClelland, un psicólogo estadounidense que se especializó en estudiar el comportamiento de las personas desde la motivación.

¿Qué es motivación?

Resumiendo los conceptos de varios autores, podemos definir la motivación como la fuerza o energía que nos impulsa a hacer las cosas. Si estamos motivados nos llenaremos de energía para realizar actividades, si es al contrario, perderemos interés o bajaremos nuestro desempeño.

En su teoría de la motivación, McClelland, expone varios tipos de motivación que determinan en mayor o menor grado cómo pueden desenvolverse las personas en su vida personal y laboral.

Lo que quiso decir, es que no todos nos motivamos igual, cada persona tiene necesidades y expectativas diferentes sobre la vida y sobre lo que quieren para ellos mismos. Así que veamos cuáles son esos tipos de motivación que nos propone David McClelland.

La motivación entonces, es la energía que nos impulsa a realizar alguna actividad para satisfacer las necesidades. Los siguientes conceptos, fueron considerados por McClelland como necesidades y las personas tienden a satisfacer unas más que otras.

Logro: La motivación al logro es la primera variable que expone McClelland, este tipo de motivación se puede definir como la energía que mueve a las personas para cumplir objetivos cada vez más difíciles y exigirse más.

La motivación al logro, tiene mucha relación con la motivación intrínseca, es decir, la que nosotros mismos alimentamos sin necesidad de una recompensa.

Las personas que tienden a fortalecer este tipo de motivación son aquellas que siempre están buscando exigirse más y lograr cada vez más que la vez anterior, no suelen permanecer mucho tiempo en su zona de confort, buscan retos con altos riesgos.

Tienen cierta tendencia a trabajar solos y a desempeñarse bien en equipos que le obliguen a exigirse, trabaja bien con equipos de alto desempeño.

Afiliación: El hombre es un ser social por naturaleza, así que siempre tendrá la necesidad de interactuar con otras personas.

David McClelland, propone que la motivación a la afiliación es aquella que desarrollan las personas que necesitan interactuar con los demás o sentirse parte de un grupo. El que quiere ser parte o miembro de un grupo, tiene tendencias a motivarse por la afiliación.

Las personas que se identifican más con este tipo de motivación son aquellas que prefieren la colectividad a la competitividad, pueden adaptarse fácilmente a las normas de un grupo de individuos.

Suelen desempeñarse muy bien en áreas como la atención al cliente, sin embargo, por tender demasiado a la afiliación tienen que trabajar un poco más en su toma de decisiones para ser objetivos.

Poder: La necesidad de poder es muy común en las personas que quieren estar a cargo de algo o o desean asumir responsabilidades importantes.

Tienen un alto nivel de competencia y se preocupan mucho por el estatus que ocupen dentro de una organización o en la sociedad. Siempre necesitan estar un poco por encima de los demás.

Se preocupan también por la influencia que pueden tener sobre las demás personas (esto puede ser positivo o negativo). Podemos identificar a este tipo de personas por ejemplo, cuando siempre están trabajando más para ascender en la estructura de una organización o esa que quiere tener influencia o dominio sobre los demás.

Es importante destacar que todas las personas tenemos cada una de las necesidades que acabamos de explicar, sin embargo, siempre habrá influencia de una sobre las otras dos, es importante que identifiquemos cuál es para orientar nuestros objetivos.

El equilibrio es importante, así que les recomendamos a todos hacer un balance entre lo que hacen y cómo influye la motivación en ustedes, pues, un exceso de necesidad de poder puede llevar a demasiada ambición, así mismo, el exceso de necesidad de afiliación puede llegar a hacernos extremadamente dependiente de otras personas y un exceso de motivación al logro puede generar dificultades para trabajar en equipo.

¿Qué podemos hacer ahora? 

Si ya sabemos qué es lo que nos motiva, vamos a compararlo con lo que estamos haciendo hoy para alcanzar esas metas que directa o indirectamente nos hemos planteado.

Desde ahora, vamos a preocuparnos por mantener un equilibrio entre cómo manejamos estas tres necesidades, pero sin limitarnos demasiado, siempre encaminarnos hacia lo que nos defina más.

Esperamos, como siempre, que nuestra información haya sido de utilidad y que crezcamos juntos personal y profesionalmente.

 

Escrito por: Jorge Estaba 

 

 

Referencias:

http://www.psicologiaglobal.com/?p=317

Psicología de Robert Feldman

Psicología de Morris y Maisto