¡¡¡El truco es creer en lo que vendes y contagiar tu entusiasmo!!!

Todos hemos escuchado hablar de la cadena de maquillajes Mary Kay, una de las empresas más exitosas del mundo, que actualmente genera más de 2,5 millones de dólares estadounidenses. Pero, todos los grandes han comenzado desde cero, Mary Kay Ash no fue la excepción.

Cuando era una joven ama de casa, una tarde, tocaron la puerta del hogar de Mary Kay Ash, en Dallas, era una vendedora de libros educativos para niños, en esa ocasión estaba ofreciendo una colección de cuentos para niños de aproximadamente seis años, publicado por la editorial Groiler’s, así que cuando hubiera problemas, los padres podían consultar los libros de la colección y utilizar algunas de los cuentos del libro.

Las historias de los libros eran variadas, por ejemplo, había una que relataba sobre cuando los niños mienten, lo cual es muy común en algunas edades.

Mary Kay estaba educando a sus hijos y les trataba de enseñara diferenciar lo correcto de lo incorrecto, entones, esas enciclopedias le parecieron lo mejor que había visto y les vio el valor justo al momento.

Mary estaba muy interesada en adquirir las enciclopedias, pero estaban fuera de su presupuesto, así que dijo a la vendedora que le gustaría mucho comprar, pero que por ahora no podía hacerlo, quizás después.

Ida, la vendedora de libros no iba a dejar pasar la oportunidad, así que se limitó a decir: ”Si vendes 10 juegos de libros por mí, el tuyo será gratis”, Mary Kay no lo pensó ni un momento y aceptó la propuesta.

Mary trabajaba como voluntaria en el programa que tenía la escuela Dominical de la iglesia, así que disponía de muchos números telefónicos de muchas madres. Al otro día estaba al teléfono llamando a todo el que podían interesarle los libros, realmente pasó todo ese fin de semana haciendo llamadas y comentando sobre lo útiles que podían ser los libros que estaba ofreciendo, pero lo más importante de Mary Kay Ash, era el entusiasmo con el que hablaba sobre su producto, su energía era tan contagiosa que los clientes compraban casi al instante.

El entusiasmo de Mary Kay Ash fue tan grande que en dos días vendió los 10 juegos de libros, a ciegas. Todas las ventas las hizo por teléfono, así que sin invertir un solo centavo Mary consiguió el juego de libros que tanto deseaba y vendió 10 juegos más.

La historia no termina aquí, Ida al ver el desempeño de que tuvo Mary Kay al vender esa cantidad de juegos de libros en tan solo dos días de inmediato le ofreció una oportunidad de negocio: ¿Le gustaría vender para nuestra compañía?…

Motivada  con esta propuesta, Mary se fue de ventas con Ida una tarde y tocaron muchas puertas, sin embargo no habían podido concretar ni una venta, al principio se sintió desmotivada  y pensó que vender no era lo suyo. Más tarde recordó que gracias a su entusiasmo había logrado vender 10 juegos de los mismos libros en un solo fin de semana y a ciegas.

Analizó la situación y descubrió que las ventas en frío no eran efectivas, entonces utilizó su anterior recurso.

Buscó una lista de los teléfonos de todos los padres que asistían a la iglesia y comenzó a concretar citas con ellos para cerrar ventas. Con su entusiasmo logró vender 25.000 dólares en libros durante sus nueve meses de debut en la empresa y se consagró como una de las vendedoras más destacadas de la compañía.

Por opiniones personales dejó el negocio de los libros y tiempo después decidió incursionar en el negocio de los maquillajes, entonces, junto a su pareja apostó sus ahorros de toda la vida para invertir en productos de maquillaje.

En el año 1.963, después de anotar sus experiencias en ventas y hacer un plan de mercadeo, la marca Mary Kay entra al mercado de los cosméticos y maquillajes, con la misma filosofía de vender con mucho entusiasmo y con gran motivación para ayudar a las amas de casa a crecer.

La historia de la marca de maquillaje la tocaremos en otro artículo.

Sobre este podemos concluir que para cerrar ventas, se necesitan ganas, pero sobretodo se necesita creer en lo que estás vendiendo, Mary Kay nos enseñó que cuando crees en tus productos, tu entusiasmo será tan grande que las ventas son ”un tiro al piso”.

Las oportunidades van y vienen, Mary Kay no dejó pasar su oportunidad y trabajó duro para cumplir sus sueños. Con toda su experiencia de ventas, destacó que el motor principal para vender es entusiasmar a tu cliente mientras él mismo se da cuenta de lo bueno que es tu producto.

No hay nada más contagioso que el entusiasmo así que a trabajar nuestra sonrisa y a incrementar nuestra energía para cerrar más ventas y que haya más clientes satisfechos.

Será hasta la próxima historia amigos, no olviden comentar su opinión y compartir nuestro blog para seguir creciendo.

 

Escrito por: Jorge Estaba.